Los otros universos posibles de Eno y Fripp

El canal de Youtube de Toyah, cantante y compañera de Robert Fripp, ha sido una fuente inagotable de material desde que comenzó la pandemia. En él hemos asistido incrédulos a cómo la pareja bailaba ballett en su inabarcable jardín, se disfrazaba de dinosaurio y peleaba entre sí, versionaba a Metallica en la cocina, danzaba alborozada con sendas caretas de unicornio en la cabeza o simplemente disfrutaba del té de las cuatro, entre otras mamarrachadas. Si fuéramos de naturaleza malévola pensaríamos que al dúo se le ha terminado de ir la flapa, pero como no lo somos (porque no lo somos), optaremos por la más benigna interpretación de que Fripp ha encontrado, gracias a la influencia de Toyah, una tardía vocación de comediante. Sin embargo me vais a permitir que yo, como acérrimo seguidor de las andanzas de Fripp, ya sea en King Crimson o en sus múltiples colaboraciones, centre mi atención en lo que considero fases más interesantes de su vida artística. En este caso trataré su trabajo conjunto con Brian Eno en los 70, clave en el nacimiento del ambient como género (o al menos en que se le pusiera nombre) y que se cristalizó en dos discos históricos en su condición de pioneros: (No pussyfooting) (1973) y Evening Star (1975).

La acuñación de un género

Ahora que tanto Fripp como Eno son considerados casi sin discusión dos de los mayores genios creativos de los (no tan) últimos tiempos en lo que a música más o menos popular se refiere, choca observar lo cáusticos que resultaban sus juicios cuando analizaban sus propios inicios. “Me pregunté a mí mismo por qué una persona que no tiene oído musical ni sentido del ritmo debería convertirse en músico y llegué a la conclusión de que yo necesitaba a la música y la música me necesitaba a mí”, afirmaba Fripp en 1974. Por su parte, Brian Eno aseguraba que la grabadora de cintas era “el único instrumento que sabía utilizar realmente”, lo cual demostraría sobradamente en años venideros.

Así, de la unión de estas dos autopunitivas personalidades surgieron dos de los discos que ayudaron a cimentar el ambient como género: (No pussyfooting) (1973) y Evening star (1975). Sin embargo, el propio Eno era consciente de que no se podía atribuir todo el mérito de la creación de un estilo cuyos precedentes remotos se pueden situar en la primera mitad del siglo XX, cuando compositores como Erik Satie o movimientos como la música concreta comenzaban a desconcertar al público y a desestructurar lo precedente para crear nuevas formas de composición. “Yo solo le di un nombre, que era justo lo que necesitaba. Nombrando algo creas una diferencia. Estás diciendo que lo que nombras es algo real. Los nombres son muy importantes”, razonaba Eno.

Brian y Robert departen amigablemente

Personalidades convergentes

Superficialmente, Eno y Fripp eran como agua y aceite. Ambos disfrutaban, cada uno a su manera, del éxito con sus respectivas bandas. Eno era como un alienígena emplumado que llevaba al personalísimo glam rock de Roxy Music a una alejada dimensión retofuturista. A su lado el Bowie de “Ziggy Stardust” parecía un granjero del medio oeste norteamericano. No era el mejor teclista si hablamos en términos puramente técnicos, pero su imaginación, innovación y capacidad para crear texturas sintetizadas, unido a su presencia escénica y oratoria -sus entrevistas son siempre interesantes- lo convirtieron en una celebridad de la época. Según se dice, esa fue una de las razones, si no la principal, de su marcha de Roxy Music. Bryan Ferry no podía tolerar que se le hiciera sombra.

Por su parte, Fripp saboreaba el éxito alejado de la brillantina glam. No vamos a descubrir a estas alturas a King Crimson, quintaesencia del rock progresivo. En 1972, cuando (No pussyffoting) comenzó a grabarse, KC ya habían publicado In the court of the Crimson king (1969), In the wake of Poseidon (1970), Lizard (1970) y Islands (1971) y Robert Fripp se había granjeado merecidamente una doble fama de genio y tirano. En esta primera época la inestabilidad fue contínua debido a los interminables cambios de formación. Los músicos querían formar parte del grupo por la genialidad mostrada por Fripp y terminaban abandonando por su despotismo. Ilustres como Greg Lake (que posteriormente formaría Emerson, Lake and Palmer), Michael Giles, Andy McCulloch o Peter Seinfeld, por citar algunos ejemplos, formaron parte del Rey Carmesí durante esos primeros años y contribuyeron a un inicio discográfico que ya es historia.

Con todo, Eno y Fripp se entendieron desde el primer momento. Más allá de lo estético, era mucho más lo que les unía que lo que les separaba, y la intensa conceptualización intelectual desde la que ambos se acercaban a su música hizo que pronto congeniaran, además de su interés común por la filosofía y la tecnología aplicada a la música. “Fripp y yo tendemos a complementarnos el uno al otro en el sentido de que yo no soy de ninguna manera un músico, mientras que él sin ninguna duda lo es, por lo que puedo dar forma a mis ideas fantasiosas y convertirlas con él en algo sustancioso”, explicaba Eno en una entrevista a Hit Parader en 1974.  

(No pussyfooting): un primitivo campo de experimentación

Esas “fantasías” y el interés común de ambos por las nuevas técnicas de grabación que la tecnología brindaba desembocarían en (No Pussyfooting), la primera de sus colaboraciones. El álbum fue grabado entre el 72 y el 73 y las sesiones sirvieron de campo de pruebas para unas técnicas de grabación aún en pañales en aquel tiempo: el tape-looping y lo que más tarde Fripp bautizaría como Frippertronics. Eno experimentaba con una técnica ideada por Terry Riley y Pauline Ontiveros en la que dos magnetófonos se colocaban frente a frente durante la grabación, creando un efecto de bucle con delay. Con esta revolucionaria técnica, que más tarde Fripp desarrollaría y convertiría en Frippertronics, se dio forma al álbum. En el primer corte del disco, “The heavenly music corporation”, una hipnótica y fluctuante base de loops creada por Eno sirve de colchón para la improvisación de guitarra de Fripp. La naturaleza pionera de esta canción queda patente al escuchar la crudeza de la improvisación de Fripp, más propia de una jam psicodélica que de un ambient que todavía ni siquiera existía conceptualmente. Los cimientos del género aún estaban por ser refinados, por lo que la más pura y espontánea experimentación primaba.

“Swastika girls”, llamada así por una imagen extraída de una revista pornográfica en la que una mujer desnuda hace el saludo nazi (o pide un taxi, quién sabe), fue grabada casi un año después que la cara A, en agosto del 73 en los Command Studios de Londres. Como en el primer corte, los sintetizadores filtrados por capas de delays vertebran la canción, mientras la guitarra de Fripp campa libremente por encima. La novedosa técnica de Fripp vuelve a protagonizar su intepretación, dotando a la canción de una ensoñadora y etérea atmósfera.  

(No pussyfooting) no fue del todo comprendido en su día y las críticas desconcertadas se repitieron. El ostracismo fue el destino más habitual del disco tanto en los medios como en las tiendas, e incluso Island Records, el sello editor, lo boicoteó en cierta manera con una inexistente promoción. Brian Eno iniciaba una fulgurante carrera en solitario después de abandonar Roxy Music -su genial debut Here come the warm jets se publicó en 1973- y el sello no quería que el público lo relacionara con Fripp y lo que ellos veían como tribulaciones de mal encaje comercial. Como en infinidad de ocasiones, el reconocimiento llegó con un retraso considerable. Hoy en día el disco es considerado como una de las joyas que precedieron al ambient. Tal vez no sea el trabajo más sofisticado, pero todo queda compensado por la naturaleza pionera y experimental de un álbum de una relevancia histórica indudable.

Tras la edición de (No pussyfooting), la carrera de Brian Eno emergió meteóricamente. En esos primeros años, su trayectoria en solitario se bifurcaría en diferentes direcciones, principalmente tres, si deliberadamente ignoramos sus trabajos como productor o su infinidad de derivas artísticas (instalaciones, trabajos de vídeo, composición de bandas sonoras, etc). El primero sería el de sus discos de espíritu pop/rock, en el que podemos situar Here comes the warm jets (1973), Taking Tiger Mountain (1974), Another green world (1975) o After and before science (1977), trabajos en los que desarrolló lo que ya se vislumbraba en Roxy Music, mezclando el glam rock con pretensiones artísticas de su exbanda con los nuevos avances que proporcionaba la electrónica aplicada a la música. Disco a disco la frontera que separaba ambas vertientes se iría difuminando. La segunda dirección abarca sus colaboraciones con artistas de muy diferente pelaje, como David Byrne, Cluster, John Hassell o Harold Budd, en las que experimentaría con técnicas de producción y composición en muy diferentes contextos. Y la tercera es la que engloba sus álbumes ambient (Discreet Music, Ambient 1, 2, 3 y 4, Music for films, etc). Entre estos dos campos podemos encuadrar Evening Star (1975), la segunda colaboración de Fripp y Eno.  

brian eno
Brian Eno dibujado por La Limonera

El "fin" de King Crimson

Antes de comentar Evening Star, merece la pena -creedme- echar un vistazo a la situación vital de Fripp en aquellos tiempos. Mientras Eno aumentaba su popularidad, Fripp decidió dar King Crimson por finiquitado. Desde (No pussyfooting) habían publicado algunas de las obras clave del prog rock (Larks tongues in Aspic y Starless and bible black) y uno de los álbumes más influyentes de todos los tiempos, Red, esperaba a ser editado. Inestabilidades aparte, todo parecía indicar que KC iba a ser una de las bandas que lideraría la vanguardia en el rock durante el segundo lustro de los 70; sin embargo, Fripp y su indescifrable carácter no estaban por la labor.

 

El 25 de septiembre de 1974 la banda se separó formalmente después de que Robert anunciara que KC había dejado de existir “para siempre”. Las razones de esta separación son variadas. Fripp no quería que Crimson se convirtiera en una especie de dinosaurio que, desde las alturas pero estancado, se mostrara a un tiempo inalcanzable y estático. Además, su percepción de la industria musical no era precisamente la mejor a esas alturas, y todo lo que supusiera alejarse de ella era bien visto por el guitarrista. Fue John Wetton, que había grabado el bajo y las voces en Red y en Larks Tongues in Aspic, el que dio a conocer el argumento más intrigante. “Estaba aterrorizado porque pensaba que el mundo se iba a acabar en 1981 y quería prepararse para ello”, confesaba Wetton en una entrevista en 1979. Puede que el fantástico Discipline, el retorno de King Crimson el mismo año en el que se tenía que cumplir la profecía, fuese la expresión de alivio artístico de Fripp.

En cualquier caso, en su día Fripp también dio las correspondientes explicaciones, unas que no incluían las apocalípticas visiones de Wetton, pero que con probabilidad no satisfacieron a muchos de los seguidores del Rey Carmesí. “Lo primero es que representa (la separación) un cambio en el mundo. Es una transición de lo que se puede llamar el viejo mundo que ya está muerto al nuevo mundo que está naciendo. En el nuevo mundo la unidad característica será pequeña, altamente transportable e inteligente”, explicaba, por decir algo, en una entrevista en 1974. El de Dorset proseguía con algunas justificaciones más prosaicas: “Hubo un tiempo en el que KC fue la mejor educación liberal que pude concebir para un joven, pero ya no es el caso. Además, las energías que envuelven el estilo de vida de la banda ya no son las adecuadas para el modo de vida en el que quiero vivir”. Un nuevo modo de vida influido por las enseñanzas de carácter espiritual de Gurdjieff y su llamado “cuarto camino”, uno difícilmente compatible con la vacuidad y frivolidad del rock & roll. Fripp se retiraría de la música -en aquel momento él creía que para siempre- y se concentraría en sus estudios espirituales en The International Academy for Continuous Education (Sherborne, Inglaterra).

El refinamiento de Evening Star

Evening Star es una anomalía en sí mismo, pues fue el único álbum publicado bajo el nombre de Fripp durante su retiro “espiritual”. En él, Fripp y Eno desarrollan lo anteriormente mostrado en (No pussyfooting) y dan cuenta de su capacidad para, en el reducido lapso de dos años, refinar una fórmula apenas transitada en aquel momento. El disco es, comparado con el precedente, sofisticado y sutil, e incluso se adivina una estructura compositiva y temática detrás de los  loops aparentemente improvisados. El Frippertronics de Fripp, más allá del primer corte “Wind on water” donde es más evidente, se integra de manera más orgánica con los ambientes sintetizados de Eno y el conjunto suena en general más cohesionado, como si de manera natural se sublimaran los desarrollos paralelos de las técnicas de ambos artistas. Si (No pussyfooting) era un diamante en bruto, una masa de materia en crudo aún por pulir, Evening Star empieza a parecerse a una figura reconocible. Mientras en la anterior colaboración un seco sentido de humor ataba al oyente a lo terrenal, en esta segunda obra todo se antoja trascendente y solo alcanzable mediante un esfuerzo consciente. La icónica portada de Peter Schmidt  se encarga de redundar en esa sensación. 

Evening Star fue, sin duda, una obra de especial importancia para ambos artistas. El hecho de que el impenetrable Robert Fripp dejara a un lado su retiro, aunque fuera momentáneamente, para llevar a cabo una serie de shows de presentación del disco dan cuenta de ello. Eno y Fripp seguirían colaborando -es imposible pasar por alto su trabajo conjunto en Heroes de David Bowie, por ejemplo- e incluso volverían a editar un disco en 2004, The Equatorial Stars, en el que retomaban el sonido de sus predecesores, aunque ya sin el factor sorpresa de antaño. A pesar de esa importancia, (No pussyfooting) y Evening Star «solo» fueron un desvío en las carreras de sus creadores. Así y todo, en su condición de divertimento, ambos álbumes dieron pie a una plétora de universos alternativos en los que aún hoy el oyente puede perderse y olvidarse del tenso ritmo de lo material. Y del canal de Youtube de Toyah, claro.